El distrito desafía la imaginación y la creatividad políticas. La necesidad de generar una nueva agenda al margen de las urgencias y los procesos electorales.
La cooperación entre ciudades, las agendas regionales y la diplomacia urbana comienzan a perfilar una nueva etapa para los gobiernos locales frente al repliegue del Estado a nivel nacional.
El cuestionamiento al Estado-nación vuelve al centro del debate. En ese contexto, las ciudades —y nos interesa en particular lo que sucede en territorios bonaerenses— comienzan a perfilarse como el lugar donde se reconfiguran las formas de pertenecer y gobernar.
Que el mundo es cada vez más urbano ya no representa una novedad. Ni la pandemia revirtió la tendencia que marca que para 2050 más del 70 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades.