Hay una foto que no existe pero que los platenses podemos imaginar: un pibe de 19 años echado de Bellas Artes, caminando por avenida 7 con un libro de Marechal bajo el brazo y una canción a medio terminar en la cabeza. Una de las tantas instantáneas posibles del Indio Solari en la Ciudad.
Las próximas elecciones en la Provincia, además de enfrentar a oficialismo y oposición, pondrán en juego otro clivaje. Definir si el gobernador bonaerense será un intendente o una figura nacional. Y algo todavía mayor: si quien resulte electo asumirá el desafío de una transformación profunda.
La Plata no fue una ciudad que creció lentamente alrededor de un puerto, un mercado o un corredor comercial. Fue producto de una decisión política, una de las apuestas institucionales más audaces de la Argentina del siglo XIX.
Mientras el mundo mira a las tecnológicas por encima, incluso, de los Estados nacionales, las ciudades emergen como actores centrales de la democracia del siglo XXI.
Durante gran parte del siglo XX, las ciudades pudieron narrarse como promesa: había un horizonte colectivo capaz de ordenar el pasado, el presente y el futuro.
Hay un grupo de intendentes que tiene decidido largar la carrera por la gobernación una vez que termine el Mundial de fútbol. Incluso, algunos piensan tomar licencia en su cargo actual para dedicarse tiempo completo a su actividad de campaña.